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La OCU denuncia un fraude en el etiquetado de aceites de oliva que se venden como extra y no lo son

Para un consumidor normal es muy difícil diferenciar entre un aceite virgen extra y uno virgen. Los matices en el paladar son tan sutiles que es complicado apreciar la diferencia en una cata, sobre todo teniendo en cuenta que, además, el consumidor no suele tomar el aceite solo, sino con otros alimentos. En el precio sí se aprecia y la otra pista que tenemos es la etiqueta.

Sin embargo, esto último no siempre es fiable. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado un fraude en el etiquetado de varias marcas de aceite de oliva que se venden como virgen extra y simplemente son virgen. En concreto, la mitad de los 41 productos analizados presentaba irregularidades al respecto.

La OCU lleva analizando la calidad de los aceites durante cinco años. En esta ocasión ha seleccionado 41 envases que se venden en comercios, en cadenas de supermercados e hipermercados. Son aceites "de gran consumo". En la muestra los hay de marcas del súper y también del fabricante.

Se han analizado en laboratorios para evaluar su calidad y también se han sometido a un examen sensorial, que es "donde se determina si es extra", explican. Son varios los productos que, durante el análisis, "presentaron defectos en el sabor y el olor". En total 20 de 41. En algún caso incluso ha habido alguna adulteración porque el aceite se ha mezclado con otro tipo.

"La ley es clara: no se permite ningún defecto en la categoría de virgen extra, ni en los parámetros físico químicos, que deben estar dentro de un cierto rango, ni en los olores y sabores que se detectan a través de la cata", señalan en la organización.

El aceite de oliva virgen extra se extrae por métodos físicos a través de la aceituna, tiene una acidez máxima (0,8 grados), aroma frutado y sin defectos, mientras que el simplemente virgen sí observa algunos defectos y su acidez es de 2 grados. El de oliva a secas se mezcla

Las asociaciones Anierac (asociación de industriales envasadores y refinadores de aceite) y Asoliva (asociación de la industria y comercio exportador del aceite de oliva) han reaccionado al estudio señalando que "cuando habla de fraude, la OCU se refiere exclusivamente a diferencias de criterio sensorial entre catadores", denuncian. "En algunos lotes existen discrepancias de valoración en olor y sabor incluso entre los distintos laboratorios que han participado en el estudio", matizan.

Señala que el método del panel de cata "es subjetivo" y, por eso, es un método "en revisión tanto por el Consejo Oleícola como por parte de las administraciones con el objetivo de reducir la variabilidad de sus resultados".

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